En los últimos años de fuerte crisis económica y paralización de las inversiones en España, las grandes constructoras nacionales han acometido reformas en sus estructuras internas para un modelo de negocio internacional y global. Se ha procedido a reducir de forma significativa las mastodónticas estructuras internas, para pasar a un modelo de gestión y control.

Después de realizar un importante adelgazamiento en sus costes directos, su nueva política no busca contrataciones masivas de personal para los nuevos proyectos internacionales, si no la externalización en multitud de procesos. Esta nueva filosofía demanda que entidades de confianza como Protecnium colaboren con estas empresas para aportar personal especializado en cualquier destino del mundo.